• SUBSUELO

AL OTRO LADO DEL RÍO

Un cuento de Estrella Plutón


El cielo tuvo un color único esa tarde. La corriente del río cambió. El aire susurraba otras notas al rozar con los verdes árboles. La tierra vibró moviendo gigantescas piedras y los propios minerales en la corteza tuvieron un cambio natural en

su composición. Poco a poco, ese campo salvaje se fue convirtiendo en una colorida floresta, sus variadas especies se mezclaban más y más dándole caminos y lugares de ensueño, los animales también demostraban su asombro y le

devolvían al paisaje su gratitud.


Esta olvidada porción de tierra se ubicaba lejos de los últimos poblados, colindaba con el misterioso lago Kiu, poco explorado y de espesa sombra que parecía emerger de su profundidad. Un solo camino conducía hasta allí porque se

creía que era “el lugar hacia donde los espíritus emprenden el viaje” y, con extrema fuerza, los espíritus que lo habitaban no se amigaban con el antiguo recuerdo de la vida. Su silencio absorbía y amortiguaba hasta el eco de la lluvia como si

fuese un espejismo del mismo cielo.


Sus oscuros habitantes murmuraban quejas sobre esta belleza nunca antes admirada que había hecho florecer la vegetación extraña de este sitio, y como es ley “donde hay vida hay muerte”.

Llegaron a la conclusión de que la culpable de todo este embellecimiento era la joven más hermosa entre ellos. Odiaban a Voli porque no participaba de las ceremonias de luna llena ni en sacrificios durante los solsticios. Sus progenitores habían dominado el arte de la magia negra, pero tras su muerte, Voli se introdujo en nuevos conocimientos provocando aún más rencor en el resto. Así, los espíritus ancestros asignaron a un joven brujo, quién se sabía que la admiraba en secreto. Se presentaron en sus sueños mostrándole la ruina de su propia alma y el eterno abandono, vagando sin rumbo y sin magia. Encomendaron al brujo Vivi la tarea de entregar a Voli a las profundidades del lago, y ese fue su destino.


Durante una ceremonia, Voli admiraba la fuerte e inmensa luna llena trabajando en sus más profundas emociones, pero el joven brujo la invitó a ver el reflejo en el Kiu y entonces emprendió el viaje hacia su muerte. Desde la punta de la

montaña, Voli comenzó cantos a capela que el silencio convertía en armonías disonantes y secas como suaves golpes en los cueros estirados de tambores. Cantaba su propio réquiem, pero esta vez, entre un paisaje floreciente que la

adormecía, meneándose como en trance. El primer impacto casi la desmaya totalmente y pudo ver a Vivi con una gran roca en la mano. De rodillas, vuelve a sentir un fuerte dolor y un gran peso en su espalda. Esta vez el brujo alzó una roca

con sus dos manos para intentar aplastarla, pero sin éxito. La asfixió por unos segundos, siguió golpeándola y arrastrándola hacia la orilla.

Hubo una tormenta pero la luna no se movía. Entre el fuerte viento, el brujo arrastraba, golpeaba y asfixiaba a su admirada Voli.

Al llegar a la orilla la levantó bajo el resplandor de la luna y la arrojó al vacío, moribunda.

El agua pareció abrirse en confluencia dejando una estrecha sombra que se tragó a la preciosa Voli.


Se dice que llovía sin nubes y que el silencioso Kiu absorbía cualquier sonido como si fuese un reflejo del mismo cielo.-


DEDICADO A LOS ESPÍRITUS DEL BOSQUE


ESTRELLA PLUTÓN

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