• SUBSUELO

CANDE; VOLUMEN 2

Demostrar que entre lo anímico y lo político existen límites difusos

Mis escritos casi siempre deambulan entre los planos de la introspección hasta el de la pobreza, el de la militancia. Sin embargo no me siento a gusto encasillándome tanto. Me gusta demostrar que entre lo anímico y lo político existen límites difusos, hablar de la monotonía, del quiebre, de la miseria, del sistema que oprime, de la filosofía. Porque todo es uno. Para mí, la salud mental y la filosofía tienen papeles muy importantes a la hora de salir a marchar, a reclamar por derechos, por justicia; porque la lucha implica fuerza, voluntad, ir en contra de una marea de resignación y conformismo.  


Pintura de Leo Quiroga (podes ver más de sus obras en la nota que le hizo nuestra amiga-poeta Cande en este LINK).


Un poco, una letra, un virus Cómo esconderme fuera del lenguaje cómo sanar este virus ¿Burroughs es el veneno o el calmante? quizás solo el que protesta desde abajo de la cama abrazando las cuatro patas para no ser devorado vivo. cómo luchar fuera de los límites de Troya y a la vez apreciar la historia palpitante entre las letras cada vez más reducidas sin exprimirla [porque eso dejaria jugo perdido, salpicado, en el proceso] a veces escribo mucho y digo poco otras veces, una palabra encierra todo. ironía describe esto y aún así es un concepto tejido por nosotros. la precisión es tan imposible como saber si lo que toco es en realidad como lo conozco. mis plegarias van hacia Aristóteles y le imploro. tan fuerte que lo que digo lo golpea (y hay quienes piensan que la palabra no carga energía. que la palabra es ingenua como el día. la verdad es que es opaca y oscura como la noche) abstraer nos violenta todos los días un poco. nada sale, ni este escrito no hay nada fuera de mi lenguaje, abrazo a Barthes hay prisiones de las que quizás no podremos escapar sólo adornarlas un poco como lo simbólico mis vivencias están contaminadas como mis pensamientos todo se mueve en un plano de escombros lo preestablecido, lo condicionante, lo limitante y reductivo el mismo vacío es construído. todo, todo todo y la nada, y el dolor todo es simple en el cuaderno e inalcanzable en lo otro. todo es escribible y a la vez no es todo. miro a Ernst, le digo en esta celda sólo podemos creer unos pocos pero no saldremos me encierro, le lloro hasta mis lágrimas sólo contienen un poco.



Lo temporal también destruye

cuando el poema no alcanza

y la canción ya no sirve,

cuando el miedo traspasa

y lo nuestro me torna invisible

en la yema de tus dedos que me atrapan

y en las venas de tu cuerpo que me hunde

si tu voz fuera algo que me salva

y no aquello que me aturde,

entonces ya no quiero perderme en el trazo del boceto que te hice

ya no quiero obligarme a encenderlo con la llama que de mí hiciste

y arriesgarme a de lleno consumirme,

esta vez decido solo borrarte

y en lo blanco del papel reconstruirme.



Manifiesto aparente no crezco en donde soy preservo el hastío y la antitragedia me reciclo y desfiguro como el plástico porque ardo y la náusea invade a los tentáculos que nacen en mí porque soy donde no me acompañan más que los restos del objeto perdido y siempre anhelado la eterna búsqueda y la eterna pérdida que en mí se han encontrado donde soy no grito, me contraigo y mis huesos no se rompen y la cotidianidad se me escapa donde soy no soy lo mismo que hace un rato, pero tampoco soy otra donde soy no hay dualidad hay gusanos esparciendose con la misma energía brutal del deseo de la ambición y del hambre excepto que a mí no come por dentro donde soy no hay charla, ni encuentro hay cruces, intersecciones, choques, caminos sin salida, túneles, excursiones dentro del mapeo de la pintura renacentista y del sainete del teatro una caída, un rodeo en la sangre enervante de la representación latente que no por tímida sino por enigmática no se manifiesta en donde no pertenece no alcanza a devenir que ya es contaminada, disfrazada desdibujada y escondida entre líneas se esfuma donde suscribe el sentido común por eso soy donde fluye libremente el sinsentido donde me aparto donde no hay nombre, ni pensamiento, ni temblor donde soy es donde no hay donde no sé ni conozco donde creo ser es donde muerde la lujuria, el miedo y la ficción donde no me pierdo donde creo ser solo aparento



Poblaciones perdidas

Las calles sin transitar de mi pueblo me impiden seguir el paso,

y me otorgan el sentir de García Lorca sin su letra que acaricia.

Y entonces me impacienta el desamparo y la tragedia que se funde con la historia de mi patria; y con la mía propia al aludir a los recuerdos.

En ellos me encuentro argumentando la libertad con los pies atados y abandonados.

Me siento a la mirada de Federico como otra excluida,

en la cual no distorsiona, sino que emana la utopía del ocaso del imperio que es mi pueblo;

y propaga este desborde a todos aquellos que también deambulan por los matices de una vida pertinaz.

Y leo sobre libre albedrío, espíritu y justicia social,

con las manos encadenadas al acondicionamiento del poder popular;

es un río que me lleva sin flotar a la colisión entre autoridad y rebeldía

que parte de docilidad y queda varada en resignación

y falta de osadía.

Contemplo este horizonte deshabitado, escucho en el suelo las mentiras de Hidalgo

al gritar queremos antes morir que ser esclavos.

Sé que no he amado ni me he sentido en casa,

ni me he sentido parte de algo que no sea unipersonal,

y no, no son las masas, ni es mi cama fría y vacía,

simplemente nada me consuela,

sólo tu melodía.

La hegemonía que me aprisa no podrá ser tolerada,

ni por la fragilidad de mis relaciones humanas o las presuntuosas partituras a destiempo.

Tu habla es tan tenaz pero nunca dice algo realmente,

y yo me someto a mis discursos atorados por un lenguaje despojado en el silencio y los cantorales.

Pero desvían esas notas gregorianas al traducir mis versos en banales creencias,

creencias de un futuro inmerso y trascendental,

por la penuria de una vida sustancial.



Simpoiesis de 4 elementos El planeta herido está esbozado por una red que no me une más me atrapa en donde todo es eterno imaginemos una cura desde todo lo incierto una ficción que escape a lo que ya conocemos la trágica burguesía la clase media en un realismo mágico el más ciego la clase trabajadora como lo cómico y lo intrépido ciertamente no quiero ser parte de este libro de cuentos plagado de fronteras no hay narrativas cuando hay silencios involuntarios como cuando al unisono vibran los barrios y vos estás quieto no hay compostaje si aún hay disparos sin precio pero no hay cultivo sin descomposición y composición con abono semiótico simbólico, político no pretendo parentesco si no hay unión de pueblos lo que me atemoriza no es la pesadilla es el estar despierto la parálisis sentida en pleno cuerpo con la consciencia alerta el puño caído y la voz 1000 kilómetros adelante como una entidad viva que quiere escapar del campo visual donde todo está muerto lo barato ha llegado a su fin mi ontología se opone a todo recurso que, desde que pisamos el terreno de la subjetividad ha sido concebido como inagotable aunque exaspera la ironía es una riqueza insustentable pero tampoco lo posthumano debería ser para nosotros el camino viable prefiero que susciten lombrices que me hagan llegar sus lamentos y estar en lucha con lo otro en lo otro y para el otro en constante duelo donde habitamos limites difusos y núcleos que para definirnos callan en nombre del irreversible exterminio de pueblos enteros a veces soñamos para enterrar el deseo se prende fuego la fabrica carbonizada de tanto esfuerzo lloramos y no hace falta agua son tantas las industrias que hasta nos robaron el aire pero también el miedo.



Resquebrajadura Mi cuaderno temeroso por la saturación que le acontece, pero no desiste y se reconcilia con el hecho de que nunca pudo desahogarse. tengo una vista intencionalmente limitada del afuera y a veces quiero quebrar los ruidos con mis ojos temblantes. me desplazo en las habitaciones vacías de una forma tensa porque incluso en el encierro no me animo a ser quien quiera. siempre creí ser mi hogar y resulté ser mi propia celda; sin embargo nunca me acompañó ni la intimidad con mi propia condena.

Me caigo como muerto en tumba en una alfombra rodeada de libros y cuadernos que guardo para poder ser irrumpida por el color más literario de la ruina, así como el que yace convive con la palidez de su cuerpo consumado. A Cortázar le corregían cada cuento porque escribía desde sus dolencias y a mí me aceptan cualquier letra proveniente de mi soledad abrumadora. Carece de respeto mi existencia deteriorada cuando romantizan mis malestares en honor a lo poético. Cada respiración es un rasguño y permanezco siendo un vendaje que otros ven como el fruto de lo más sustancial del ser humano.

Caduca la lujuria de las aves que convergen y nadie se pregunta por qué. tal vez no hay mayor deseo que aquel que se deja estar. no hay penuria cuando se teme tanto el movimiento.



Restos de gloria poseo el legado de inmensas hebras de soles que despertaron violentamente a los segregados que duermen en las calles y lamentan al cielo quien quiera ver ruinas que no mire al suelo -sino a un espejo- ni quiebre su ritmo al sentir la peste consumar un instante de ceguera que irrumpe la fragancia tumbante de la resignación. ha expirado la certidumbre sin que lo notes y por abajo de la mesa Borges patea al decir que no hay fruto a no ser que la sombra ya no entorpezca los pasos pero el capitalismo más que sombra es tormento porque no hay luz que lo defienda ni persona que avance. desnudo está el llanto y tapado está el miedo siempre la furia defenderá los silencios la mísera sobrevivencia te parece ya un templo donde le rezas a quien te encierra e imploras por la razón de quienes buscan romper las cadenas que no sentís al estar tan quieto. no hay comida y aún así te obligan a tragar el sollozo invisibilizante de los dioses que te quieren dúctil y evitan ingresar al cuadro para mantener su potestad el privilegiado raramente mira hacia los costados solo contempla el suplicio mientras camina sin obstáculos en un túnel recto bajo la promesa de la luz que ruge en el estómago de la burguesía y no hallará ni en utopías No encontrarás más que tinieblas de otro cielo que sentencia el derecho del pueblo.



Calle sin salida


Me invade un malestar

áspero, frío

no el frío que disfruto me inunde la cara en una mañana de invierno

sino el que no me tapa más me expone a las inseguridades del callejón de lo incierto.

Lo que al principio creí que sería lo correcto,

no lo era.

No exploro las dimensiones de lo posible

quizás el mundo me acostumbró a decidir bajo esa presión de vivir

o quizás mis convicciones no son tan fuertes como creía.

Quizás mis decisiones no salen del terreno de lo simple.

¿Qué es simple?

¿este lugar que supera la incomodidad de lo rígido?

¿este lugar que no tiene otra vista sino la de las paredes graffiteadas de una ciudad donde los sueños entran frescos y no salen vivos? sueños que son aplastados y expulsados por una de las caras de la realidad de aquellos que no pudieron con la pulsión de existir.

¿este lugar donde el frío prevalece y lo que pareciera atenta al aburrimiento y la soledad no es más que la humedad inconcebible por mi alma y una vista que no me dice nada?

¿no me dice nada, o no lo que esperaba?

¿será esta mi única posibilidad de simpleza?

¿o sólo está limitada por el conformismo que me aqueja?

ciertamente lo que quería,

inalcanzable no era

ciertamente donde me veía escribiendo este poema,

muy lejos no estaba.

¿Hubiera escrito este poema si no hubiera sentido el peso de mis elecciones infundadas?

no encuentro en el detalle una respuesta

no encuentro en el sonido un consuelo

en mi cuerpo no reposa la fluidez de mis pensamientos

ni el trazo de un anhelo.



Podes seguir a la artista a través de sus redes sociales @candeagain 
y también podes leer más de sus poemas en este LINK

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