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LOS OJOS GRITAN

El arte puede cambiarlo todo

Los ojos gritan es un proyecto artístico social, presentado por primera vez en el año 2018 en el museo de antropología de la ciudad de Córdoba. El mismo nace dentro del marco de la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito. Desde SUBSUELO, tuvimos la oportunidad de hablar con la creadora del proyecto, Nadia Cejas, quien nos ha comentado cómo es que surge esta iniciativa, qué idea quiere transmitir a través del retrato de esas mujeres en lucha y cuáles fueron sus sensaciones cada vez que le ha tocado participar en las marchas masivas.


¿Cómo surge la idea del proyecto?


- Estaba laburando con retratos y estaba muy enganchada con todo el mundo de la fotografía, mi trabajo consiste en hacer fotos sociales y en ese momento tenía ganas de romper un poco con el retrato tradicional, buscando identidad, historicidad. El proyecto (Los ojos gritan) fue bastante impulsivo, una noche pensando en esto de romper con el retrato tradicional, me puse a pensar: ¿qué estaba pasando con el registro de las mujeres de hoy?, ¿quién las estaba registrando?, ¿cómo se las estaba registrando?, y ahí fue que se me ocurrió la idea de registrar a las mujeres del presente, aquellas que son la célula de una lucha, de un movimiento, pero individualmente, obviamente entiendo que lo colectivo es importante porque hace a la fuerza, pero en la no comprensión de la causa, en la no comprensión de la lucha de las mujeres, lo que faltaba era una cuestión más empática, de comprensión de otras historias posibles, otros relatos posibles, otras infancias posibles, entonces era como que la cercanía con cada historia particular, ayudaba a entender más la profundidad de las cosas que estamos hablando, humanizar más esta lucha que es tan grande.


¿Cómo fue retratar a esas mujeres en ese contexto? ¿Qué les pedías que hicieran? ¿Cómo reaccionaban?


- Llegaban y no entendían nada. Me preguntaban qué tenían que hacer y yo les explicaba: “Bueno lo que tenes que hacer es lo siguiente, yo voy a estar acá haciéndote un retrato, yo no te voy a dirigir, esto no es una foto normal de retrato, no hay que hacer nada, tenes que simplemente sostenerte”, fijate que todos los retratos son de frente, mirando a cámara, los ojos en el centro, y de hecho ese es el lenguaje, ósea cuando no podemos hablar, con lo que nos contactamos es con la mirada de alguna manera y la mirada lo que tiene de loco, es que biológicamente funciona de manera automática, siempre se dice que en algo en lo que la persona no puede mentir es en la mirada, porque los movimientos oculares son involuntarios, entonces todo lo que es la emotividad, nerviosismo, angustia eso sale al no tener que expresar con palabras, el cuerpo se encuentra con el contacto de emociones, de recuerdos y todo va a una gestualidad, no está hablando de algo, estas sintiendo algo y de alguna manera, el punto de quiebre de ese retrato es cuando yo siento que hay algo muy personal de la persona que estoy retratando, que emerge, y era increíble como el sonido de esa otra situación de grito, de tambor, de fuerza, eso que te hace la piel de gallina, iba también acompañando a ese retrato porque estábamos al lado de la marcha y era increíble como la persona entraba en esa situación de pensar. Había personas que quebraban, que se endurecían, hay una cosa en la gestualidad del cuerpo muy interesante, que aparte era como si me lo contaran, como si yo pudiera entender que me decían con el simple gesto, muy fuerte. También aclararles que yo las estoy sosteniendo, que las estoy acompañando y que lo que estamos haciendo es buscar eso que emerge para transformarlo en un mensaje y vaya a donde tenga que ir, las personas nos entendemos mejor mirándonos que hablándonos.


¿Las mujeres retratadas te han contado su historia personal?


- Me han pasado cosas intensas con las mujeres retratadas, yo de todas formas no tengo ningún tipo de conversación antes de la foto, ellas llegan, “¿Cómo te llamas?”, “yo me llamo tanto". "La idea es hacer esto, lo otro, tranquila, respira, yo te voy a ir esperando y vemos como se da”. Después de eso, yo bajo la cámara y en el 90% de los casos, un abrazo de inmediato. No nos conocemos, pero ya nos conocimos. Si me pasaba que las chicas empezaban a llorar, es una situación intensa y en algunos casos si me han contado sus historias, muy profundas y personales, y en otros casos no, pero otro tipo de comentarios que se sienten, acercarme y contactarme con todo eso me ha servido para replantearme cosas mías, aceptar otras, empiezo a vibrar parecido y siento empatía.


¿Cuál es la reacción que esperas de la gente cuando ve Los ojos gritan?


- Yo espero que la gente llegue a una reflexión. Por suerte me han llegado historias lindas. Fue muy emotiva la inauguración en el museo. Hay muchas personas que estamos familiarizadas con eso, que nos sensibiliza, que entendemos la importancia de ese derecho, lo que es ser mujer y demás. De alguna manera yo siento que es muy poderoso. Cuando una obra puede generar una pregunta en una persona y tiempo después un cambio de posición, ha pasado que muchos espectadores que han ido a la obra, personas que no estaban a favor de la legalización del aborto y que salieron preguntándose un montón de cosas, sintieron la energía de todas las personas retratadas, contactaron con una realidad más profunda de la causa. Por ejemplo, hubo gente que me ha dicho después de la obra: “che, cambie de opinión” y eso es tremendo porque ahí es cuando la obra se expande y busca un proceso de reflexión.


Estreno en de Los ojos gritan en el Museo de antropología de la ciudad de Córdoba.


¿Cómo hacen para exponer ahora en este contexto de pandemia?


- Ahora está un poco quieto, aunque de todas formas está en las redes. Empecé a subir los retratos en el perfil del proyecto, pero se pone muy complejo porque la idea de la obra es muy vivencial en ese formato, muy de usar el cuerpo, entonces empecé a subir los retratos para darles una visibilidad y romper esa idea de preservarlo en la experiencia física a la obra por un lado y, por otro lado, estamos tratando de presentarlo en diferentes concursos, estaría buenísimo mostrarlo fuera de Córdoba. Y seguir militando, aunque estemos en pausa.


¿Cuándo y cómo fue tu primera marcha de mujeres? Y, ¿cómo viviste el ultimo 8 de marzo?


- En 2018, un poco tiempo antes del estreno de la obra, estaba bastante retirada de todo, había tenido un año difícil, me fui de viaje, había desarmado toda mi vida, dejé de trabajar de psicopedagoga, me empecé a dedicar a la fotografía, estaba en un momento muy introspectivo y me fui del país. Estuve 3 años viajando por el Amazonas, por Brasil, viví y laburé en México, estaba descubriéndome. Cuando vuelvo a Argentina empiezo a sentir esta energía, hacerme cargo de un montón de cosas de mi historia, que van al simultaneo al proceso de la obra, mis marcas, mis silencios. Empiezo a laburar con todo eso y Los ojos gritan vienen como para dar un cierre a todo esto y ¡Pum! explota, pero viene todo el tiempo atravesado conmigo, lo sentí como una sanación y una construcción para generar otras cosas más.

Y con respecto al ultimo 8 de marzo, lo viví increíble, es una sensación de: qué bueno que la rueda se mueva, es como si se sintiera la célula de la evolución viva, es como esa sensación de que a lo largo de toda la historia en el mundo la masa se ha movido para generar cambio, es muy efervescente y va jalando todo lo otro y lo va haciendo mover hacia adelante. Una parte está activa, otra parte esta adormecida y cuando veo eso siento “qué increíble, qué bueno que al menos yo pueda estar viva en un momento donde pasa algo así”. La conciencia de la humanidad en su alto espectro. Esto está cambiando y me enorgullece que en el día de mañana pueda decir: yo fui parte de eso, de toda esa gente. Humanamente es tremendo.


¿Cuales son tus expectativas para la aprobación de la ley en el futuro?


- Tengo mucha fe, falto muy poquito. Estaba muy confiada la última vez y pensé que sí, pero de alguna manera siento que es algo inminente, con la presidencia que sea, en el marco que sea, me parece que es una fuerza que ya no se puede no ver y no se va a dejar de mover.







Desde SUBSUELO les invitamos a que sigan la pagina de Instagram de este proyecto artístico y social en @losojosgritan.









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